¿Qué hacer cuando un niño tiene un berrinche intenso?
- Yoshigei Uriarte
- 5 jun
- 2 min de lectura
Cuando un niño tiene un berrinche intenso, es común que los adultos también se sientan frustrados, preocupados o incluso desesperados. Sin embargo, en esos momentos el objetivo principal no es corregir la conducta, sino ayudar al niño a recuperar la calma de forma segura.
Recordemos algo importante: durante un berrinche intenso, el niño no está en condiciones de razonar como lo haría cuando está tranquilo. Por eso, primero debemos acompañar la emoción y después enseñar.
¿Qué sí podemos hacer?
1. Mantener la calma
Los niños suelen regularse mejor cuando el adulto mantiene una actitud tranquila. Hablar fuerte, discutir o enojarse suele aumentar la intensidad del momento.
2. Ponernos a su nivel
Acercarnos físicamente, colocarnos a su altura y hablar con una voz calmada puede ayudar a que se sienta acompañado y seguro.
3. Mostrar que comprendemos lo que siente
No es necesario estar de acuerdo con todo lo que hace, pero sí podemos reconocer lo que está viviendo.
Por ejemplo:
"Veo que estás muy enojado."
"Sé que esto te frustró mucho."
"Entiendo que querías seguir jugando."
Cuando un niño se siente comprendido, suele ser más fácil que poco a poco recupere la calma.
4. Validar la emoción sin soltar los límites
Todas las emociones son válidas. No todas las conductas lo son.
Podemos decir:
"Entiendo que estés enojado, pero no puedo permitir que golpees."
"Sé que estás frustrado, pero no voy a dejar que lastimes a nadie."
El límite permanece, pero se transmite con firmeza y respeto.
5. Acompañar para evitar daños
Si el niño intenta golpearse, lastimar a alguien o romper objetos, el adulto debe intervenir de manera tranquila y protectora.
El objetivo no es castigar, sino cuidar.
6. Dar tiempo para que la emoción disminuya
Las emociones intensas tienen un ciclo natural. Igual que una ola, suben, alcanzan un punto máximo y después comienzan a bajar.
Muchas veces lo más útil es permanecer presentes, acompañar y esperar pacientemente a que el niño vuelva a un estado de mayor calma.
¿Qué hacer después?
Cuando el berrinche ha terminado y el niño está tranquilo, es momento de conversar.
Podemos ayudarle a identificar lo que sintió y enseñarle formas más adecuadas de expresarlo:
Pedir ayuda.
Expresar con palabras lo que necesita.
Respirar profundamente.
Buscar un espacio tranquilo.
Solicitar un abrazo o acompañamiento.
La enseñanza ocurre mejor cuando la emoción intensa ya pasó.
¿Qué es mejor evitar?
Durante un berrinche intenso suele ser poco útil:
Decir "ya no llores".
Decir "no es para tanto".
Burlarse o ridiculizar al niño.
Amenazar constantemente.
Gritar.
Castigar en medio de la crisis.
Ignorar completamente cuando necesita contención.
Mojarlo o echarle agua para que "se calme".
Exigir explicaciones cuando aún está desbordado emocionalmente.
Estas acciones pueden aumentar el malestar y dificultar que el niño aprenda a regular sus emociones.
Para recordar...
Detrás de un berrinche suele haber una emoción que el niño todavía no sabe manejar por sí solo.
Acompañar, comprender, proteger y enseñar son herramientas mucho más poderosas que el miedo o el castigo.
La meta no es que los niños dejen de sentir emociones intensas. La meta es ayudarles a aprender qué hacer con ellas.

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