Cuando los niños juegan, también cuentan historias
- Yoshigei Uriarte
- 6 jun
- 2 min de lectura
A través del juego, muchos niños expresan aquello que todavía no saben decir con palabras.
A veces, como adultos, pensamos que jugar es simplemente una forma de entretenimiento o una manera de pasar el tiempo. Sin embargo, para los niños el juego cumple funciones mucho más profundas e importantes.
Mientras juegan, exploran el mundo, experimentan nuevas posibilidades, ensayan soluciones a problemas, expresan emociones y representan situaciones significativas de su vida cotidiana. El juego es una de las formas más naturales que tienen para aprender, comprender lo que viven y relacionarse con los demás.
Desde la terapia Gestalt infantil existe una idea especialmente valiosa: el niño no solo juega; se juega a sí mismo en el juego.
Esto significa que, de manera simbólica, aspectos importantes de su mundo interno suelen aparecer en los personajes que crea, en las historias que inventa y en los escenarios que construye. Sus preocupaciones, sus miedos, sus deseos, sus conflictos y también sus fortalezas pueden manifestarse a través de una muñeca, un superhéroe, un dinosaurio o cualquier otro personaje que forme parte de su juego.
Por ejemplo, un niño que ha vivido una situación difícil puede representar una y otra vez escenas de rescate. Otro puede construir historias donde los personajes se separan y vuelven a encontrarse. Algunos expresan enojo, tristeza o inseguridad mediante juegos que, a primera vista, parecen simples historias imaginarias.
Por esta razón, el juego es mucho más que un pasatiempo. Es una forma de comunicación, aprendizaje y crecimiento emocional.
Cuando los adultos observamos y acompañamos el juego con interés, respeto y curiosidad, tenemos la oportunidad de comprender mejor aquello que el niño está viviendo. No se trata de interpretar cada detalle, sino de reconocer que, muchas veces, el juego es el lenguaje con el que los niños hablan sobre sí mismos.
En Infancia al Centro creemos que jugar también es una forma de hablar.
Porque detrás de un superhéroe, un dinosaurio o una princesa puede existir una historia importante esperando ser escuchada.
Y porque, en ocasiones, el juego logra expresar aquello que las palabras todavía no pueden decir.

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